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Nordeste

Opinión: Duque y el desarrollo rural en el Nordeste antioqueño

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La subregión Nordeste está conformada por diez municipios, pero, para efectos de esta columna, me concentraré en cuatro de ellos: Amalfi, Anorí, Remedios y Segovia. Quiero aclarar que esta prelación la hago porque estos municipios, tienen prioridad en la implementación del punto 1 del Acuerdo de La Habana por medio de los PDET; no obstante, reconozco que en los demás municipios las condiciones de vida para el campesinado no son muy distintas a lo que mencionaré a continuación.

Según el Anuario Estadístico de Antioquia (2016) en nuestra región, el 53 % de la población rural vive en condiciones de pobreza y el 26 % en la miseria lo que supera la media departamental, situación que, además, la convierte en una de las más inequitativas y desiguales del departamento. Con relación a los municipios que mencioné, resalto que la cobertura del servicio público de agua potable es baja, dado que tan solo el municipio de Segovia con un 29 % de cobertura rural, tiene un avance significativo; le sigue el municipio de Amalfi con un 1 % y los demás tienen todo por hacer. Cabe resaltar, para ampliar este breve contexto, que la cobertura regional en la ruralidad tan solo llega al 6.7 %.

Con relación al servicio de acueducto los municipios que presentan un mayor porcentaje de viviendas desconectadas del servicio son Amalfi con el 87 % y Anorí con el 80 %, por su parte, Segovia tiene un déficit de acueducto rural del 24 % y Remedios del 57 %. Por su parte, en alcantarillado, la cobertura rural se distribuye así: Remedios con un 17 %, seguido de Anorí con un 15 %, Segovia con el 10 % y finalmente Amalfi con el 2 %. Finalmente, en materia de servicios públicos, en la cobertura de energía se tiene a Segovia con un 28%, Anorí 22 %, Amalfi 15 % y el más atrasado es Remedios con tan solo el 1.6 %.

Los índices de pobreza reflejados muestran la débil intervención del Estado en temas vitales para las comunidades, en especial las que habitan las zonas rurales. La misma realidad se nota en la precariedad de la calidad de temas como la salud, alimentación y nutrición, educación, desarrollo agrario y pecuario. Quiero resaltar también que para el inicio del periodo presidencial de Juan Manuel Santos, la subregión se ubicó como la economía menos importante del departamento.

En materia de conflictividades que afectan principalmente el derecho a la vida y la integridad personal, en la subregión los hechos victimizantes que más se han presentado –en especial en las zonas rurales–, son las ejecuciones extrajudiciales, torturas, desplazamientos y desapariciones; además, según la Comisión Andina de Juristas, desde el siglo pasado, se ha observado la existencia de grupos paramilitares, autodefensas campesinas, escuadrones de la muerte y bandas de sicarios que cometen crímenes contra líderes populares, sindicalistas y políticos.

Lo anterior plantea una radiografía de la región, aunque quiero aclarar nuevamente que es breve y resalta en especial las condiciones de desigualdad en las que vive el campesinado. Por ello, y por ser también una zona afectada por la plantación de cultivos de uso ilícito en la implementación del Acuerdo de Paz de La Habana, se priorizaron estos cuatro munciipios para ejecutar los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET).

Los PDET están consagrados en el punto 1.2 del Acuerdo y fue instrumentalizado jurídicamente en el Decreto Ley 893 de 2017. Este instrumento contiene lineamientos de política pública para orientar el desarrollo rural y la construcción de paz en 170 municipios de Colombia. A su vez, fungen como un elemento para contrarrestar algunas de las causas que dieron origen al conflicto interno armado, tales como la desigualdad entre la zona urbana y rural y la debilidad de las instituciones. Concretamente, el PDET busca la transformación estructural del campo, con relaciones de equidad entre el campo y la ciudad a través de ocho pilares de intervención, a saber: 1) Ordenamiento social de la propiedad rural y uso del suelo; 2) Infraestructura y adecuación de tierras; 3) Salud rural; 4) Educación rural; 5) Vivienda, agua potable y saneamiento; 6) Reactivación económica y producción agropecuaria; 7) Derecho a la alimentación y 8) Reconciliación, convivencia y paz.

Dichos pilares están directamente conectados con las demandas y necesidades humanas de quienes habitan en los territorios que ha sido priorizados. Cabe aclarar que, cumplir con lo pactado en los PDET, permite –según Doyal y Gough[1]– promover “…la supervivencia y la autonomía como condiciones previas básicas, para evitar perjuicios graves” a las personas que serán objeto de beneficio de dicha intervención. Hablar de autonomía, implica que los individuos “…puedan formular objetivos y estrategias consistentes relacionados con sus intereses y a sus intentos de ponerlos en práctica en las actividades que emprenden” (Ibid), en tal sentido, generar oportunidades para dignificar la vida de la población rural de esta región, permite actuar en consecuencia con dicha lógica. No hacerlo, seguirá obstaculizando las posibilidades de autonomía individual y por tanto las dinámicas de incidencia de las comunidades en la vida social, económica y cultural del territorio.

Con lo que se ha mencionado es claro que urge realizar intervenciones estructurales para transformar las condiciones de vida de las personas y comunidades que habitan en las zonas rurales de la región y de los municipios priorizados con los PDET; no obstante, el nuevo presidente de la República genera incertidumbre dadas sus posturas con relación al Acuerdo de paz. Entonces, ¿Qué puede esperar nuestra región del nuevo presidente en materia de desarrollo rural?. El presidente electo estableció en su programa de gobierno ocho propuestas concretas: 1) destinar el 50% del total del presupuesto agrícola en la provisión de bienes públicos como distritos de riego, vías e infraestructura; 2) incentivar el acceso a créditos para el desarrollo productivo; 3) el uso del big data para ofertar seguros a la cosecha de los campesinos; 4) incentivos tributarios por diez años a quienes inviertan en el agro –sobre esta idea, es importante que se precise quienes serán beneficiarios de este tipo de exenciones, para no repetir los desaciertos de agro ingerso seguro–; 5) la modernización del Ministerio de agricultura; 6) la implementación de programas agroindustriales; 7) la creación de campañas para el consumo de alimentos saludables y 8) la despolitización del sector rural. Además, cabe resaltar la intención de avanzar en la titulación de predios, combatir al ELN, el narcotráfico, las bacrim y disidencias de las Farc, y continuar con la erradicación de cultivos de uso ilícito.

Estos puntos suenan bien en el papel y la retórica electoral que usó el presidente electo en las últimas semanas; no obstante, a mi modo de verlo, la propuesta de desarrollo rural de Iván Duque no se aleja mucho de políticas de antaño como el Desarrollo Rural Integrado (DRI), pues busca convertir a los pequeños agricultores en algo así como “empresarios a menor escala”, aumentando la productividad y competitividad por medio de transferencias de capital y tecnologías para “sacar” al campesinado de la pobreza y el atraso.

Como dije anteriormente, el presidente electo genera incertidumbre respecto a la implementación del Acuerdo de Paz, en especial en asuntos de vital importancia como el catastro multipropósito y la restitución de predios; así mismo, su posición guerrerista y la de quienes le acompañan, no vaticina buenos resultados en el proceso de paz con el ELN, situación que sería nefasta para nuestra región y puede redundar en nuevas oleadas de violencia y establecer nuevas barreras para saldar las deudas que tiene el Estado colombiano con nuestros campesinos y, contribuir a una nueva “…descampesinización tanto del agro como de la democracia”; dicho de otro modo, la reducción de la causa campesina a lo productivo, interpone barreras para el ejercicio pleno de los derechos ciudadanos en la ruralidad.

De Duque se puede esperar una política agraria más enfocada en lo productivo, que no está mal si al mismo tiempo se trabaja en generar condiciones de vida óptimas para las comunidades

En ese orden de ideas, de Duque se puede esperar una política agraria más enfocada en lo productivo, que no está mal si al mismo tiempo se trabaja en generar condiciones de vida óptimas para las comunidades. De no ser así, en nuestra región se corre el riesgo de que se profundicen las brechas de pobreza y desigualdad entre los territorios urbano y rural. Por ello, el próximo gobierno debe ir más allá del esfuerzo en políticas de desarrollo productivo y tiene el reto de reconocer que quienes producen son personas que no deben solo reducirse a ser una cifra que de más volumen a nuestro Producto Interno Bruto.

Para materializar la ciudadanía en la ruralidad es necesario resignificar el valor moral y político de la vida digna y para ello promover la eficacia de los PDET es esencial, no solo para generar mejores condiciones de habitabilidad en la ruralidad, sino para que la institucionalidad se convierta en interlocutor válido para la solución de conflictos y la satisfacción de las necesidades para la población rural en el Nordeste antioqueño.

Pd: Quiero agradecer al portal digital El Nordeste por invitarme a compartir mis opiniones con sus lectores, aquí estaré compartiendo cada semana, con el fin de aportar a la deliberación pública y por qué no, a la transformación de nuestro territorio.

[1] En Teoría de las necesidades humanas, (1994).

 

Yedisón Aristizabal

Anorí

En Anorí aparecieron grafitis alusivos al ELN

Para la Policía es extraño que este tipo de hechos se presenten en sectores donde no es tan fuerte la presencia de este grupo armado ilegal.

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En zona rural del municipio de Anorí, aparecieron diferentes grafitis en las paredes de varios establecimientos comerciales y viviendas y banderas en algunas montañas alusivas al ELN

Los grafitis, hechos con aerosol negro, dicen ‘Eln vivimos’, ‘Eln presente’, y quienes los han visto aseguran que les preocupa que a esa zona llegue este grupo armado ilegal en donde no han tenido gran presencia.

El coronel Carlos Mauricio Sierra, comandante de la Policía Antioquia, al lugar ya fueron enviados agentes especializados para investigar si estos mensajes si fueron escritos por integrantes de ese grupo.

“Policía judicial y de inteligencia están en el sito investigando la aparición de estos grafitis y se establezca si es un grupo guerrillero o jóvenes que pretenden intimidar para extorsionar a los comerciantes de estos municipios”, dijo el comandante de la Policía de Antioquia, aseguró el coronel Sierra.

Según las autoridades es probable que los delincuentes quieran desviar la atención de las autoridades para sus actividades ilícitas en esta época de diciembre como extorsión y tráfico de licor de contrabando y todo tipo de mercancía como ropa y regalos.

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Antioquia

El Consejo Comunitario de Fraguas Machuca ganó el galardón Distinción Vida

Cerca de 900 personas asistieron al Teatro Pablo Tobón Uribe para hacer parte de Distinción vida, el máximo reconocimiento que realiza Corantioquia a quienes transforman sus prácticas cotidianas para proteger y preservar el medio ambiente.

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Foto: Corantioquia

Con la presencia de reconocidos empresarios, alcaldes, grupos sociales y ambientales, y ciudadanos de toda la jurisdicción, Corantioquia entregó los galardonados de Distinción Vida, este es un reconocimiento que hace la Entidad a todos aquellos que se preocupan y cuidan el medio ambiente.

El Consejo Comunitario de Fraguas Machuca, de Segovia, ganó el galardón Distinción Vida en la categoría Comunidades Étnicas.

En la categoría Comunidades Étnicas, se reconocieron y exaltaron a las comunidades étnicas que van a más allá en el relacionamiento con la naturaleza, desarrollando prácticas sostenibles y construyendo una cultura en sintonía con la conservación y recuperación del patrimonio ambiental y en la que estaban nominados el Grupo Juvenil Afro El Rodeo, el Consejo Comunitario Palomar, la comunidad Indígena Puerto Bélgica Las Palmas y El Consejo Comunitario de Fraguas Machuca.

En el emotivo momento de la entrega del galardón, Ana Rosa, integrante del Consejo dijo que “Estamos felices y contentos con este premio, somos un corregimiento que ha tenido múltiples dificultades, pero tenemos que cuidar nuestro medio ambiente. “

“El Consejo Comunitario de Machuca es la representación de a esperanza, esta comunidad afrodescendiente donde habitan más de 2,200 personas ha sido un territorio afectado por la violencia de diversos actores armados que han ocasionados afectaciones individuales, colectivas y al medio ambiente, sus habitantes han resurgido de las cenizas desde aquel trágico atentado de 1,998 con la voladura del oleoducto central que cobró 84 vidas, hoy la historia es otra, y se traduce en una comunidad que quiere lo mejor para los suyos y son el mejor ejemplo de un consejo comunitario comprometido con la conservación ambiental” informó Corantioquia en la entrega de del premio.

Jhon Robledo, Representante legal del Consejo Comunitario de Fraguas Machuca explicó que “en 1,998 Machuca fue afectado por la voladura del empezamos un trabajo en la recuperación de Machuca, no solo en lo social sino también del medio ambiente, con el Consejo empezamos un trabajo bonito para recuperar el Río Pocuné, por hacer conservación especial en la cuenca hidrográfica La Nevera”

Los ganadores del reconocimiento no recibirán ningún incentivo económico, porque lo que se pretende es reconocer el trabajo desinteresado que vienen realizando las diferentes entidades participantes, pero sí recibirán un acompañamiento técnico y asesoría, con el fin de garantizar la continuidad de los proyectos o trabajos que sobresalgan.

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Amalfi

Amalfi es preseleccionado al premio “Mejores Gobernantes en la Superación de la Pobreza”

Colombia Líder es la entidad que evalúa y visibiliza a los líderes sociales, locales y regionales, que trabajan en pro de la superación de la pobreza y la desigualdad mediante gestiones administrativas eficientes, innovadoras e incluyentes.

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El premio “Mejores Gobernantes en la Superación de la Pobreza”  busca resaltar la labor y los resultados alcanzados por los entes territoriales, locales y regionales, en materia de superación de la pobreza y la desigualdad, el premio será entregado por parte de la organización Colombia Líder.

Colombia Líder es, desde hace 10 años,  la entidad que desde la sociedad civil y el sector privado evalúa y visibiliza los líderes locales y regionales que aportan en sus comunidades y regiones con gestiones administrativas eficientes, innovadoras e incluyentes y que tienen como eje la gestión territorial, la superación de la pobreza, el logro de la equidad y la inclusión social.

Luego de evaluar las 453 postulaciones recibidas de acuerdo a los criterios de: gestión integral, resultados, innovación social, sostenibilidad, participación, inclusión social y uso de la tecnología, se eligieron 30 mandatarios, 25 alcaldes y 5 gobernadores, en las diferentes categorías.

El Alcalde de Amalfi, Román Monsalve Sánchez, “gestionó proyectos que permiten disminuir la pobreza en el municipio, con el suministro de agua potable y alcantarillado para sectores vulnerables, como Villa Delfina, Zacatín, Las Acacias y la Granja” informó la Alcaldía de esta localidad.

“El objetivo de la administración municipal de Amalfi, es disminuir brechas de inequidad, por medio de la ejecución de diferentes programas, algunos dirigidos a toda la población, tanto rural como urbana; a través de proyectos productivos, vivienda, mantenimiento de vías terciarias y construcción de escenarios deportivos. Otros enfocados a poblaciones específicas, como la niñez, infancia y adolescencia; adultos mayores y discapacidad” dijo la Alcaldía en un comunicado.

En total Colombia Líder preseleccionó 30 finalistas en seis categorías: cuatro según número de habitantes, una de ciudades capitales y una de departamentos.

Los preseleccionados son:

Categoría 1 (Municipios de menos de 10.000 habitantes):

Carmen de Carupa (Cundinamarca), Firavitoba (Boyacá), San Juan de Rioseco (Cundinamarca), Sutamarchán (Boyacá), Tarso (Antioquia).

Categoría 2 (Municipios entre 10.001 y 20.000 habitantes):

Arbeláez (Cundinamarca), Cómbita (Boyacá), Jambaló (Cauca), Támesis (Antioquia), Tibasosa (Boyacá).

Categoría 3 (Municipios entre 20.001 y 100.000 habitantes): Amalfi (Antioquia), Candelaria (Valle del Cauca), Pacho (Cundinamarca), Paipa (Boyacá), San Gil (Santander).

Categoría 4 (Municipios de más de 100.001 habitantes): Duitama (Boyacá), Envigado (Antioquia), Floridablanca (Santander), Guadalajara de Buga (Valle del Cauca), Itagüí (Antioquia).

Categoría 5 (Ciudades Capitales): Ibagué (Tolima), Leticia (Amazonas), Medellín (Antioquia), Pereira (Risaralda), Villavicencio (Meta).

Categoría 6 (Departamentos): Antioquia, Boyacá, Cauca, Santander, Valle del Cauca.

Esta primera etapa de evaluación estuvo a cargo de las universidades: Santo Tomás, del Rosario, del Norte, Jorge Tadeo Lozano – sede Bogotá, Militar Nueva Granada, de la Salle, Tecnológicas de Santander, y del Cauca. En la siguiente etapa los preseleccionados serán evaluados por los jurados del premio quienes elegirán  los tres mandatarios que más se destacan en cada categoría.

El galardón será entregado al gobernador y los cinco alcaldes que tengan la mejor gestión pública para superar la pobreza y la desigualdad en sus territorios. La ceremonia se llevará a cabo el 12 de diciembre de 2018 y contará con la asistencia de autoridades nacionales, sociales y empresariales.

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