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Opinión

Al Gobernador de Antioquia se le olvidó terminar la estación de Policía en Machuca, Segovia

“Hace aproximadamente 6 años, los habitantes del Corregimiento de Fraguas se quedaron sin el único espacio cultural que tenían, pues pasó a manos de la Fuerza Pública”

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Fraguas, más conocido como Machuca, es el único corregimiento del municipio de Segovia. Según la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, cuenta con dos mil doscientos habitantes aproximadamente entre mestizos, indígenas y afrodescendientes, esta última predominando en 70%. Este corregimiento ha sido blanco de diversos ataques por parte de la guerrilla del ELN. Entre ellos, el más conocido y mencionado por los medios de comunicación fue el atentado perpetrado por esa guerrilla el 18 de octubre de 1998. Sin embargo, este territorio ha sido víctima de las diferentes formas de violencia como el desplazamiento forzoso y homicidios. 

Sus habitantes sienten que habitan en “la tierra del olvido” así lo han expresado algunos de sus líderes en entrevistas con Caracol Radio. Y es que esto de “tierra del olvido” no está del todo alejado de la realidad ya que, precisamente, por la ausencia del estado, este territorio ha sido “presa” fácil para los grupos armados. Existe un abandono histórico tanto por las autoridades nacionales como las locales. 

Ha sido tanto el olvido que al Gobernador de Antioquia se le olvidó que desde el 2016 está parada la construcción de la Estación de Policía y que a la fecha está en precarias condiciones, debilitado por el agua, el sol y el abandono.  De esta manera, la Fuerza Pública sigue usurpando, desde el año 2012, el único espacio que ésta comunidad tenía para realizar sus actividades culturales. Un centro cultural, convertido en la casa del Ejército y la Policía. Algunos líderes de la zona desean recuperar el espacio cultural que fue ocupado sin ser consultado previamente con ellos, con el fin de volver a tener un lugar en donde puedan realizar sus prácticas culturales.Se espera que ahora, luego de la vista del Presidente a esta zona y por motivo de nuevas elecciones locales, la Gobernación de Antioquia termine la construcción de esta obra y el alcalde municipal, Gustavo Tobón, se apersone más del tema. 

Por Ruth Dalila Ospina Betancur

Este es un espacio de opinión que refleja única y exclusivamente el punto de vista de su autor y no representan la opinión ni el pensamiento de elnordeste.com

Opinión

Somos la generación de las oportunidades

No hay ninguna excusa para ningún fracaso que alguna vez ocurriera en cualquier lugar en la historia excepto esta…, excepto esta: Simplemente algo no se llevó a término ni se impulsó hasta el final.”

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En este primer articulo me voy a tomar el atrevimiento de hacer unas anotaciones personales aclaratorias antes de abordar problemáticas puntuales de mi municipio:

Nuestra generación no tiene una meta en común que nos una. Todos perseguimos distintos tipos de felicidad en el mundo y la vida se ha vuelto inevitablemente más compleja de lo que era hace veinte años. La realidad es más multidimensional que nunca, ya que el acceso a toda la información del mundo está a un aparato y una conexión de distancia. Pero, también por ello, es que nunca había sido tan valioso saber que, en un mar de datos e información por montones, no todos los datos que nos dicen o muestran son valiosos o ciertos.

Por ello, mi primer invitación masiva es a algo sumamente simple: la observación directa y de calidad sobre lo que pensamos o creemos que es cierto. Sin importar lo que nos digan los demás acerca de lo que observamos. Y eso nos acercaría mucho más a construir criterios y participaciones de calidad que nos lleve a construir comunidad en el más pleno sentido de la palabra.

Por lo tanto, como parte de esa comunidad, no solo nos debemos concentrar en opinar posibles soluciones a problemas estructurales de nuestro municipio, sino que también tenemos el deber de desarrollar toda clase de acciones para el mejoramiento de la observación de ese entorno como punto de partida. En otras palabras: Un problema no existe, hasta que no se da uno cuenta que está ahí.

La importancia de tener esto claro se demuestra con facilidad: 

Supongamos que tenemos el padre de familia que trabaja arduamente toda su vida para asegurar un mejor futuro económico de su hijo y de su familia, pero no gasta esfuerzos ni tiempo en capacitar y educar a ese joven para que aprenda a administrar, mantener, dirigir y mejorar sus negocios, su familia y actuar con la mayor sabiduría y ética posible en su vida. El resultado es totalmente previsible cuando llegue el día en el que el padre falte. 

Del mismo modo ocurre con una comunidad; los dirigentes y las instituciones tienen la misión de realizar esfuerzos para construir un futuro mejor para los habitantes del municipio: excelentes obras de infraestructura para asegurar un progreso y desarrollo económico, plantas educativas para asegurar una mejor calidad escolar que brinde mejores oportunidades para todos, mejores vías de transporte para elevar la producción en general, mejores instituciones prestadoras de salud para asegurar el bienestar físico y mental, pero los “hijos de la comunidad” no están entrenados para cuidar y continuar mejorando dichos avances; por lo que estos esfuerzos, sino se educa a la comunidad, serán en vano. Con el objetivo en mente inicial de entender a las familias y a los individuos como parte de un sistema más complejo de componentes sociales, culturales y económicos que iremos tratando; se hace presente una incidencia positiva en todas las demás escalas de nuestra sociedad el prestarle atención y enfocar las nuevas políticas e ideas en la familia basados en una observación directa y de calidad y en la formación del ser como punto inicial para una mejor visión de comunidad.

Por George Brandon Mesa Cano

Este es un espacio de opinión que refleja única y exclusivamente el punto de vista de su autor y no representan la opinión ni el pensamiento de elnordeste.com

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Entre solidaridad y campaña política

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Este mes y como ha venido sucediendo todos los diciembres de los últimos años en nuestro municipio, se nos ve a muchos líderes sociales, comunales y políticos de allá para acá, en la tarea de recolectar y lograr entregar regalos a niños y niñas; además de otra variedad de ayudas a familias en especiales condiciones de vulnerabilidad, pues la idea que generalmente mueve estas causas, es regalar algo de felicidad a nuestros coterráneos, sobre todo, a los que menos tienen.  

Sin embargo, y a mi modo de ver, el hecho de que quienes lideren estas acciones sean candidatos a cargos de elección popular desdibuja la misión, pues es altamente probable que posteriormente el agradecimiento del ciudadano hacia el candidato, en consecuencia, de los “favores recibidos” lo determinen a votar; no obstante, lo cuestionable del asunto ¡es que los candidatos lo saben! Y otrora les ha dado resultados electorales tan efectivos, que dicha actividad ha permanecido.

Ahora, lo grave del asunto no es lo que haya en el corazón del candidato, es decir, la intención real. Lo que verdaderamente preocupa, es que este escenario entonces se equipara con las tradicionales prácticas electorales clientelistas que muchos públicamente en algún momento hemos criticado, por lo que uno se pregunta: ¿Y entonces?, ¿A qué jugamos?

Adicionalmente, porque la experiencia nos ha enseñado cual es el “progreso” que logra Segovia, cuando el candidato a máxima autoridad municipal, por ejemplo, funda su campaña y nosotros nuestro voto en el valor del agradecimiento, y perdemos de vista aspectos mucho más importantes. Sólo por poner un ejemplo recordemos, someramente, la Alcaldía del señor Alfonso Ochoa: buen corazón, buenas intenciones, pero nada de competencia, y al final: 4 años de atraso.  

No obstante, debo finalizar aceptando que como dice el refrán popular:  tengo “rabo de paja”, porque han de saber que desde hace varios años participo de la misma actividad de recolección y entrega de regalos en navidad; incluso hace 3 años a portas de elecciones a Concejo, es decir, siendo Concejal en ejercicio y aspirante a relección. Lo cual para algunos puede dejar sin piso mi critica en este escrito; sin embargo sepan que este año decidí estar “tras el telón”, porque pese a que no soy, ni seré candidata a nada en las próximas elecciones, seguramente estaré acompañando en la búsqueda de votos a alguno de los candidatos a la Alcaldía, por lo que he concluido que es desacertado y de mal gusto, pretender ganar vigencia a través de una labor social tan bella como esta, en la cual los lideres políticos y/o candidatos  podemos aportar sin necesidad de figurar.

Así que, resalto a los líderes sociales y comunales, e incluso a los candidatos a elecciones locales de octubre del próximo año, quienes ya hicieron la labor. Más a estos últimos los invito a revisar su forma de hacer política, de manera que nunca más la campaña se camufle entre la solidaridad.Y finalmente los insto a que en esta carrera por el poder local- que apenas está empezando- construyan su candidatura y propuesta de gobierno basada en persuadir a la ciudadanía demostrándoles su conocimiento sobre el territorio y las necesidades de nuestra gente; su capacidad de administrar lo público y, en consecuencia, a en ganarse la confianza de la gente, pero no por el dar sino por el hacer; por el hacer que Segovia en los próximos años sea un mejor vividero para todos.

Por: Leidy Posada 

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