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Acusan al presidente Nayib Bukele de golpe de Estado en El Salvador

El Ejecutivo de Bukele y la Asamblea Legislativa reconocen a cinco abogados que fueron votados y juramentados como nuevos magistrados constitucionales, pero la Sala de lo Constitucional señaló en el fallo que estas decisiones atentan contra la forma de gobierno republicano que señala la Carta Magna.

La nueva Asamblea Legislativa de El Salvador, dominada por los aliados del presidente Nayib Bukele, tomó posesión este sábado y como primera medida destituyó  a los jueces que integran la Sala Constitucional de la Corte Suprema, que adoptó decisiones incómodas para el mandatario.

“Con 64 votos a favor, 19 en contra y un ausente, queda aprobado el decreto que destituye a los magistrados”, declaró el presidente de la Asamblea, Ernesto Castro. La decisión retiró del cargo a los cinco miembros de la sala constitucional y a sus suplentes. El Parlamento nombró de inmediato a sus reemplazantes.

La mayoría parlamentaria acusa a los magistrados de esta sala de haber emitido sentencias “arbitrarias”.

La comunidad política internacional ha puesto la lupa sobre El Salvador debido a la situación generada por la existencia de dos salas de lo Constitucional en su Corte Suprema de Justicia (CSJ) después de que el Congreso votara por sustituir a varios magistrados, en una medida criticada de manera firme por Washington y señalada de “golpe de Estado” por organizaciones sociales.

El secretario de Estado, Antony Blinken, conversó con Bukele y le expresó su “profunda preocupación” por la decisión de la Asamblea Legislativa de separar de sus cargos a los jueces y al fiscal general, Raúl Melara.

Blinken señaló que “un poder Judicial independiente es esencial para la gobernabilidad democrática”.

Además defendió que Melara está “luchando contra la corrupción y la impunidad” y “es un socio eficaz” para combatir el crimen “tanto en Estados Unidos como en El Salvador”, según un comunicado.

Blinken destacó “el compromiso de Estados Unidos para mejorar las condiciones en El Salvador”, mediante el fortalecimiento de las instituciones democráticas, la separación de poderes y la defensa de una prensa libre.

Las relaciones entre El Salvador y Estados Unidos no se encuentran en su mejor momento desde que el magnate inmobiliario Donald Trump, a quien Bukele consideraba “nica and cool”, dejó el Ejecutivo norteamericano.

De hecho, el presidente no recibió al enviado especial de Biden al Triángulo Norte de Centroamérica, Ricardo Zúñiga, en una visita que hizo a inicios de abril y en la que pidió reunirse con el jefe de Estado salvadoreño.

Por su parte, el mandatario salvadoreño dijo el sábado en sus redes sociales a la comunidad internacional que “estamos limpiando la casa” y que “eso no es de su incumbencia”.

La tarde de este domingo, sin hacer referencia directa a nadie, envío un “mensaje a los pueblos” de los “líderes políticos” que cuestionan la decisión de la Asamblea Legislativa.

“Jamás los apoyen. Si los llevan al poder irán a negociar con el mismo régimen que ahora los tiene en la miseria. Eso desean”, escribió Bukele.

Las relaciones entre El Salvador y Estados Unidos, además de la cercanía geográfica, están marcadas por el intercambio económico y los intereses de casi tres millones de salvadoreños que viven en el país norteamericano y que solo en 2020 enviaron más de 5.000 millones en remesas.

Mauricio Méndez, representante de la Corporación de Exportadores de El Salvador, manifestó a Efe el temor de que el contexto político salvadoreño afecte las relaciones comerciales entre ambos países.

Tras la destitución de magistrados, la subsecretaria interina de la oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Julie Chung, advirtió que “la existencia de una relación fuerte entre Estados Unidos y El Salvador dependerá de que el gobierno de El Salvador apoye la separación de poderes y de que sostenga las normas democráticas”.

“Así no se hace”, opinó por su parte el director del Departamento del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Juan González.

“Condeno los pasos que viene dando el poder político para desmantelar y debilitar la independencia judicial”, dijo a su turno el relator especial de la ONU para la independencia de magistrados y abogados.

Para el director ejecutivo de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, “Bukele rompe con el Estado de derecho y busca concentrar todo el poder en sus manos”.

Bukele reiteró que está dispuesto a seguir trabajando con la comunidad internacional, pero les pidió mantenerse al margen. “Estamos limpiando nuestra casa y eso no es de su incumbencia”, aseguró.

Los parlamentarios de la oposición, ahora en minoría, cuestionaron todos los procedimientos.

“Lo que se está haciendo esta noche en la Asamblea Legislativa, con una mayoría que el pueblo se las dio a través del voto, es un golpe de Estado”, dijo el diputado René Portillo, del derechista ARENA.

En el nuevo Congreso unicameral, el partido formado por Bukele, Nuevas Ideas (NI), tiene 56 diputados, mientras que sus aliados, los conservadores de la Gran Alianza Nacional (Gana), cuentan con 5, sumando 61 escaños de un total de 84.

Completan el Parlamento los partidos tradicionales Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), con 14 escaños; la izquierdista FMLN, con 4; el Partido de Concertación Nacional (PCN, derecha), con 2; y con un parlamentario la Democracia Cristiana, Nuestro Tiempo y Vamos.

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