Un año más, la campaña de excavaciones en la cueva del Sidrón que culminaba este mes de septiembre, vuelve a arrojar sorprendentes revelaciones que demuestran la trascendencia científica de este asentamientos neardental. Importantes hallazgos confirman lo que los expertos hace años sospechaban: lo habitual de la práctica del canibalismo entre nuestros antepasados.
Y es que, según el paleontólogo responsable de los estudios Antonio Rosas, neandertales y humanos modernos se cruzaron en algún momento de su vida “los genes neandertales se dispersaron rápida y eficazmente en la descendencia humana, por lo que todos nosotros llevamos en nuestras células genes de neandertal”. La polémica está servida.























